Cake pops

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El otro día, cuando preparamos la Tarta “Toma Tarta” ya os adelantaba que iba a compartir con vosotros la receta de Cake Pops.

El propósito es aprovechar restos de bizcochos, magdalenas o similares elaborando una especie de chupa-chups.

Existe otra versión que es similar, pero con el fin de aprovechar restos de galletas, que se llaman Cookie Pops pero el término de Cake Pops se ha extendido como la pólvora en los últimos tiempos y se aplica a todo tipo de bolitas puestas en un palo.

En esta ocasión os propongo una mezcla de ambos: galletas y bizcocho. Una vez que le cojáis el truquillo, podréis preparar los Cake Pops con los ingredientes que queráis:

– cambiando la proporción con más bizcocho o más galleta,

– diferentes combinaciones de sabores: galletas tipo Digestive o tipo Oreo, por ejemplo

– crema de avellanas y chocolate (Nocilla, Nutella) o leche condensada

– cobertura de chocolate negro o chocolate blanco

Ya veréis que son bastante sencillos de preparar: sólo hay que tener un poco de paciencia.

Ingredientes

Un cuenco de restos de bizcochos (por ejemplo, los que nos sobran al recortar los bizcochos para tartas) – unos 150 gr.

Un cuenco de galletas Oreo – unos 150 gr.

Un cuenco de Nocilla – 150 gr. aprox.

Una tableta de chocolate de cobertura blanco

Fideos de caramelo de colores

Avellanas, almendras o nueces molidas toscamente

Preparación

Triturar muy bien el bizcocho y las galletas, hasta convertirlos en migas (se hace muy fácil en el vaso americano).

Añadir la Nocilla y mezclar bien.

Meter al congelador unos 10-15 minutos, hasta que la masa se endurezca ligeramente y podamos manipularla fácilmente.

Formar bolitas pequeñas (del tamaño de un chupa-chup más o menos).

Clavar un palito en cada bolita. Reservar en el congelador.

Mientras, trocear y fundir el chocolate de cobertura (en el microondas o al baño maría).

Bañar cada bolita con el chocolate y espolvorear con fideos de colores o con frutos secos molidos (avellanas, almendras, nueces…) mientras el chocolate esté todavía caliente, para que se queden pegados.

Yo suelo ir colocándolos en un vasito, para que se mantengan de pie y el chocolate quede más “redondito”.

Mantener en el frigorífico hasta el momento de comerlos. Mejor dicho… ¡devorarlos!

 

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